Anochece en Alaro

      Al anochecer, mi alma camina hacia el espacio
      Donde habita la esperanza
      Donde las estrellas se mezclan con los luceros
      En un equlibrio de amor eterno.

      Al anochecer, la luna preside un firmamento
      De ojos rutilantes que iluminan el gran arco,
      Revisando el afán que mueve el mundo.

      Al anochecer, el silencio empantana los terruños
      De mi vagar por los campos de Castilla
      Esperando el resurgir de su gran hálito.

      Al anochecer, la oscuridad se instala
      en el alma de los seres proscritos
      Reabriendo sus dolorosas llagas.

      Al anochecer, el canto de las aves se dulcifica
      buscando su nido inacabado
      donde picos abiertos esperan un destino incierto
      en la larga noche que presienten.

      Al anochecer, los amores surgen espontáneos
      como preludio de otros apetitos
      que transforman confusas ilusiones
      en extraños y amargos desencuentros.

      Al anochecer, cuando el declive del sol es inminente,
      Extrañas sombras, en negros lupanares,
      Liberan violentas y eternas pasiones.

      Al anochecer, los espíritus caminan
      al encuentro de nuevas fantasías
      que pululan entre las flores del jardín
      Y acompañan la paz de mis sueños.

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