Leyenda del cristo y las tetas

Hace tiempo que sabemos
que en una universidad pura
se proclama la armonía
que produce la cultura,
de forma que se respete
la libertad, que procura
la comprensión de la gente
en las disputas más duras.

Lo que nunca imaginamos
Que, al grito de libertad
atacaran a unos santos
-que, de piedra, en la capilla
estaban con dios hablando,-

Pues jóvenes descocadas
en un chapucero asalto
trataron de maltratarlos
teta en ristre y a tetazos.

        *****
Cuenta la historia que un día
en una universidad famosa
destinaron unas aulas
-alguna que siempre sobra-
para poner una iglesia
donde ofrecerle las obras
-los estudiantes creyentes-
al santo que corresponda.

Esto le cayó muy mal
a una joven provocona
que sin motivo aparente
convocó un gran sarao
con un grupo, y ella al frente.

Se pintaron bien las tetas
y citando al treinta y siete
o, quizás, al treinta y seis,
-el año es indiferente-
en la gran casa de dios
irrumpieron de repente
y con gritos y posturas
a santos y feligreses

Les gritaron: ¡Somos putas
En una forma excelente!
Y aquí tenéis nuestras tetas
Decirnos qué os parecen

Los santos, ni se inmutaron,
El cura, siguió sus rezos
Y los ángeles bailaron
Sin tocar los instrumentos
Que aquellas tetas sonaban
Como unos tambores viejos.

El cristo, entreabrió los ojos
Hizo un gesto de desprecio
Y girando un poco el rostro
Quedó mirando un momento
¿Eso viniste a enseñarme?
Si has venido a presumir
No tienes nada importante
Magdalena las tenía
Mejor hechas y más grandes.

Padre mío, Padre mío
Deja que pase este cáliz
Creo que es casi peor
Que el otro que me mandaste.
Y reclinó la cabeza
En nuevas eternidades.


Ahora ésta, con sus tetas
En el gran ayuntamiento
Es portavoz de Podemos
Si fue grosera con dios
que hará con los madrileños

MORALEJA
Si manejas bien las tetas
Quizás vivas de las rentas.
Más si lo haces ofendiendo
Ni un mal polvo, de corriendo.


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