¿Vamos a una dictadura?

Creo que podríamos definir la dictadura, como el ejercicio del poder, por encima de lo que  permiten las leyes. Si  observamos la actuación del Gobierno, creo que llegaremos a la conclusión que se está extralimitando, incumpliendo las normas básicas de lo que, se supone, debe ser su comportamiento. Porque el cumplimiento de la ley, no es, solo, el acatamiento de ella, sino, también, el  proceder ético, la presunción de  una moral recta, de  la seriedad en el cumplimiento de las obligaciones que van unidas al cargo, del respeto a la palabra dada. Y, esto, por desgracia,  no existe. 
            Sánchez subió al poder, mediante una especie de golpe de Estado. Ya sé que no se puede calificar de tal cosa, por eso lo llamo “especie”, pero fue una conjura de, prácticamente, todos los grupos del Congreso, para lograr el poder y repartirse la tarta que, siempre, lo acompaña. No usaron armas cortas, ni de fuego, pero violentaron la  forma de vida de los españoles, que ha pasado de estar presidida por el respeto a la Constitución, a ser dirigida por un mentiroso, con la colaboración de grupos  extremistas, separatistas y cuasi-terroristas, inquietando a ese pueblo, del que siempre hablan y nunca respetan. 
            Y, esta conjura, la promovió y la  preside, el Sr. Sánchez, que está tratando de  saltarse el cumplimiento de las leyes, para seguir en el puesto, lo que le obliga a consentir a sus socios, que le vayan dando dentelladas a esta España, que empieza a tambalearse, como un toro alanceado, que se rinde en tablas. 
            Estamos asistiendo a una ocupación del poder, de forma fraudulenta, porque, existen los contratos verbales,  que tienen  fuerza de Ley entre las partes que los suscriben, y el Presidente empeñó su palabra en el congreso de los Diputados,  o sea, a todos los españoles, comprometiéndose a que, si  obtenía la Presidencia, convocaría elecciones. Y, tal contrato,  lo está incumpliendo. Entre gente seria, un hombre sin palabra,  no es de fiar,  y una Nación no puede estar dirigida por tal persona.             
            Tal actuación, puede ser el inicio del camino hacia la dictadura.  Mientras pueda permanecer con una aparente legitimidad; aunque se desdiga cada día; aunque tenga que legislar por Decreto; aunque tenga que mentir;  si tiene  cierto amparo, procurará respetar  una cuasi-democracia. 
Pero ¿qué hará cuando tal situación no se produzca?. Ya lo hemos visto. Se ha unido a Podemos para saltarse el control del Senado. Está ignorando los insultos a todos los españoles por parte del tal Torra, prometiéndoles, subrepticiamente,  el indulto a los golpistas;  disculpando  la violencia de los cuasi-terroristas de Arran; imponiendo su voluntad sobre las decisiones del Supremo, aparentando ser el benefactor  de los pobres, sabiendo que era pura demagogia, porque, para los bancos, tal impuesto,  nunca será un gasto
Ahora el Consejo General del poder Judicial, conformado por la, sospechosa, complacencia, o por la  estupidez del PP,  está dominado por los jueces  simpatizantes  de Podemos, que, como sabemos,  defiende el desmembramiento de la nación. Cuando el Gobierno que quiere mantenerse en el poder, a cualquier precio, tiene el apoyo de los jueces, estamos a un paso de la dictadura. 
            Si lo jueces afines a Podemos,  estuvieran juzgando la rebelión de la Generalitat, o, Cataluña sería independiente, o, según la Constitución,  tendría que haber intervenido el ejército. En ambos casos, una tragedia, de momento. Después….  ¿Grecia?, ¿Venezuela?