En Soledad

 La soledad   voluntaria,   matiza el infinito de los espacios  creados por la mente, en los que puedes sentir la alegría de vivir,  o  la angustia del espíritu,  capaz de cambiar el ritmo del tiempo. Es el refugio que nos protege de las  extraños comportamientos que inundan nuestro mundo;  la fantasía  que desgarra las cortinas de  lo desconocido, porque, en ella, eres el único  creador. 
En  soledad surgen los poemas, cuya cadencia acompaña nuestros sueños, y narra nuestras quimeras; crea las utopías en las que pueden navegar nuestras esperanzas y desasosiegos, recodando, tanto nuestros actos anteriores, que nos atacan inmisericordes por los errores cometidos, como navegando en las tranquilas aguas de   un porvenir  ilusionante. 
En soledad surgen pigmeos saltimbanquis de extraña sabiduría, o gigantes deformes que pueden cargar el mundo sobre sus hombros, y transportarlo a otras latitudes que solo existen en el pensamiento. 
En soledad se establece la normativa que ha de regir los  espacios misteriosos de nuestro futuro caminar, siempre incierto, a veces acompañado de ángeles  blanqueados por la gracia que recibieron al despertar de la tierra, o por demonios rubicundos, enardecidos por  la batalla que iniciaron contra  el Creador, que, aún, permanece.  
En soledad brillan las secas aguas del universo, caracterizado por nubes que cubren los espacios de promesas intemporales, que se cumplen, o no,  en el  desconocido acontecer del futuro.  
En soledad percibes negras noches,  en las que la luna desaparece despavorida, sin que sepamos como le entrega las llaves del nuevo día, a un sol, siempre puntual  en su obligada comparecencia.  
En soledad amas al imaginario ser de tus sueños, siempre etéreo, siempre sabio, siempre hermoso, siempre comprensivo, sin que  tengas que someterlo a la prueba de la convivencia. 
En soledad cabalgas sobre blancos corceles, crines al aire, en los espacios de la única vida indolora, que solo puede ser forjada por  la fantasía.
En soledad se renueva el espíritu de supervivencia, cuando estás dispuesto   a sostener una guerra que   sabes perdida.
En  soledad estás tú. En  soledad eres tú. Aunque, a veces, la soledad te transporte a sitios donde no estás, ni te permita saber quien eres.