Se han comido el miedo

Quiciera tenerte siempre conmigo 

    He leído las declaraciones de un cubano, que me han hecho pensar, lamentar y compadecer, la forma en que dictadores sin escrúpulos, tratan a pueblos a sus pueblos, cumpliéndose el dicho latino, “Homo lupus homine”, el hombre, es un lobo, para el hombre. Decía,  

 

Estamos tan sojuzgados y con tanta hambre que nos hemos comido el miedo.

 

La expresión Comerse el miedo, refleja tanta angustia, tanta tragedia, que obliga a meditar con serenidad, porque el significado de lo que dicen estas palabras, está mas allá del sentimiento que provoca su simple lectura.

Porque el hecho de Comerse el miedo, solo se produce cuando la noche cubre tus pensamientos, y el futuro aparece desalentador. Cuando, al alba, la mente trata de recomponer la vida, ante un inexistente futuro, y un insoportable presente. Cuando se pierde la esperanza, que es el motor que empuja la vida.   Cuando la mente vaga por el mundo de las fantasías, y la realidad es una quimera detestable.

Comerse el miedo, es la expresión que define el grito desesperado que lanza un pueblo agotado por el sufrimiento.  

Comerse el miedo es el revulsivo que despierta la ira del cobarde, la  más violenta, porque cuando te  despojan de la dignidad, morir, es una esperanza liberadora, y la muerte, una realidad deseada.  

            Comerse el miedo significa la desesperación del pensamiento, frente a la ilusión de la vida; el final de la fe, único sostén cuando las dudas nos atormentan

Comerse el miedo, se produce, cuando   un gobierno dictatorial  te ofrece como última solución, Patria o Muerte, porque la muerte no es la disyuntiva de una entelequia política, es el final de la vida, y, planteada así, la patria es un ente despreciable.  

            Comerse el miedo, y luchar, es el resultado de que  te agredan ensangrentados dictadores, terroristas de la vida, que subyugan y desprecian la personalidad, que un día te  llenó de orgullo y, ahora, de macabra melancolía.

Comerse el  miedo, es el final; el derrumbe de los actos que  producen paz; la  desintegración de tu mundo civilizado; el bocado último de la dignidad de una nación sojuzgada.

Comerse el miedo, es la expresión que pone de manifiesto el dolor del alma, cuando se hunde el mundo que te rodea.

Comerse el miedo, y pelear, es el resultado de un frio razonamiento, de la única solución, porque los grandes defensores de la democracia, tienen espurios  intereses, tolerantes con gobiernos comunistas, asesinos de una opinión libre, que, con despótica impudicia, se enorgullecen, como es el caso, de ofrecer una Patria  opresora y deshonrada, o la muerte, mientras  prometen una libertad, que solo ellos  disfrutan.    







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